En el sector de la extracción de aceite, especialmente en pequeñas y medianas fábricas de aceite vegetal, el pretratamiento de los granos como el girasol y la semilla de sésamo es una etapa crítica que puede aumentar hasta un 8–12% la eficiencia de extracción, según estudios de la Universidad de Buenos Aires (2022). Este artículo desglosa los pasos técnicos clave: limpieza, trituración controlada y cocido optimizado, con énfasis en cómo cada paso afecta directamente la calidad del aceite y la reducción del residuo sólido.
Los granos de girasol suelen contener impurezas como tierra, piedras y partículas de cáscara. Si no se eliminan antes del proceso, causan desgaste prematuro en el sistema de trituración y reducen la eficiencia del extractor. Según datos de la Asociación Internacional de Aceites Vegetales (IOI), una limpieza adecuada reduce el riesgo de obstrucciones en el tornillo extractor en un 65%. Se recomienda usar tamices de 4 mm y aspiradores de aire para eliminar materiales ligeros.
Para el girasol, el tamaño ideal después de la trituración debe estar entre 1.5 y 2.5 mm. Esto permite una mejor distribución térmica durante el cocido y facilita la liberación de aceite. En contraste, la semilla de sésamo requiere una molienda más fina (1.0–1.8 mm) debido a su mayor contenido de proteínas y menor estructura celular. Un estudio realizado en Argentina mostró que ajustar la apertura de las cuchillas del molino a este rango aumenta la tasa de extracción en promedio en un 9.7%.
El cocido es donde se activa la transformación física del aceite. Para girasol, la temperatura óptima está entre 95°C y 105°C, con una humedad residual del 4–6%. Si la temperatura excede los 110°C, se produce una pérdida significativa de ácidos grasos insaturados, afectando la calidad del aceite final. En el caso del sésamo, se recomienda un cocido más corto (15-20 minutos) a 90–95°C para preservar sus compuestos antioxidantes.
Un error común es ignorar el equilibrio entre tiempo y temperatura. Una curva de cocido mal calculada puede llevar a "calentamiento local" en el horno, lo que provoca quemaduras parciales y aumento del aceite residual en los tortillos — algo que ocurre en hasta un 25% de los casos si no se monitorea con sensores de temperatura por puntos.
Establecer un procedimiento operativo estandarizado (SOP) y registrar datos diariamente —como temperatura, humedad y rendimiento— es clave para mejorar continuamente. Las plantas que implementan esto reportan una mejora del 15% en la productividad dentro de los primeros 6 meses.
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